Se conoce como Blue Monday al tercer lunes de enero de cada año porque representa el día más triste del año y a pesar de ser un término bastante reciente, acuñado en el 2005 se ganó este nombre, porque se conjuntan varios factores que contribuyen a hacerlo tan difícil. El psicólogo Cliff Arnall autor del término, lo eligió con motivo de una campaña publicitaria de una agencia de viajes, que buscaba incrementar sus ganancias buscando el día más triste para motivar a la gente a hacer un viaje. Arnall, señala que a estas alturas del año, pesan los excesos decembrinos y se notan en el aspecto físico, económico e incluso emocional, al ver que el año pasado transcurrió sin poder lograr todo aquello que nos propusimos y probablemente se nos antoja difícil cumplir los que nos hicimos para éste 2021. A todo este conjunto de circunstancias, se les ha asignado incluso una fórmula: [W+ (D-d)] x TQ/M x NA. Donde "W": "weather" (En referencia al tiempo frío que hace por estas fechas en el hemisferio norte). "D": "debt" (en referencia a las deudas contraídas durante la Navidad) "d": "monthly salary" (sueldo aún no cobrado en este mes). "T": "time since Christmas" (tiempo desde las fiestas navideñas) "Q": "time since failure of attempt to give something up" (tiempo desde que fallamos en algo que nos propusimos) "M": "low motivational level" (escasa motivación) "NA": "need to take action" (necesidad de actuar)

A pesar de que no está aceptado científicamente, lo cierto es que mucha gente reporta sentirse así a estas alturas del año y sumando el peso que le damos a los días lunes, no es de extrañar que sí represente el día más triste. Éste Blue Monday 2021 además trae consigo los efectos de una pandemia que creímos que terminaría junto con el año, los efectos económicos del confinamiento, además del estrés y agotamiento derivado del temor a enfermarse. Tema aparte son las dolorosas pérdidas acumuladas que cada día suceden en círculos más cercanos y que le dan nombre y rostro a la tragedia que llevamos viviendo desde el año pasado.

Independientemente del valor científico que pueda tener el Blue Monday lo cierto es que ayuda a visibilizar la importancia de la Salud Mental, pues no podemos apartarnos de que la depresión es un padecimiento real y que puede llegar a ser invalidante, además de que el invierno puede provocar depresión estacional debido a la carencia de sol y los lunes están asociados a un mayor número de suicidios en el mundo por representar el inicio de un nuevo ciclo, que es la semana, por lo que no es de extrañar que éste día en particular tenga un peso emocional tan grande, por lo que no debemos restarle importancia no solo a éste día, sino a toda la temporada invernal. Sin caer en la negatividad, debemos salir poco a poco de las ideas mágicas que teníamos a finales del año pasado, cuando queríamos creer que todo terminaría con el 2020, debemos asumir que son procesos que tomarán su tiempo y adaptarnos implica dejar de esperar que las cosas sean como eran antes de la pandemia.

Es normal que éste Blue Monday experimentemos tristeza o desánimo por las circunstancias antes descritas, pero no debe representar un malestar mayor, pues aunque estamos conscientes de que han sido tiempos muy complicados que hemos afrontado con recursos emocionales extraordinarios y es normal que nos sintamos desgastados, pero no debe ser duradero pues un mal día lo tenemos todos. En cambio, si notáramos que nosotros o alguien cercano presenta dificultades para enfrentar su día a día, se siente abatido a la mayor parte del tiempo y cada día su ánimo empeora, debemos pensar en buscar ayuda profesional pues no se trata sólo de echarle ganas.

Si empezamos a sentir frustración por no estar logrando los propósitos que nos planteamos en Año Nuevo, no las desechemos, sino que tratemos de plantearnos metas más reales que podamos ir logrando y aumentando gradualmente. Asumamos también que los inicios no se pueden realizar tan solo el 1 de enero o los días lunes, se puede comenzar en cualquier momento en que nos sintamos motivados. De la misma manera, podemos darnos la oportunidad de sentirnos mal en algún momento, sin que eso nos reste capacidad de volver a intentar.

Espero que lo anterior les haya sido de interés y utilidad. Tengamos paciencia con nosotros y con los demás y normalicemos no estar bien todo el tiempo. Recuerden que esperamos sus comentarios a través de nuestras redes sociales.

¡Hasta pronto! Nos leeremos nuevamente desde el diván.

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