En su segundo día de la visita a Irak, el sumo pontífice católico se reunió con la principal autoridad religiosa chiíta del país. También visitó Ur, la llanura donde inicialmente vivió Abraham, una figura relevante para los cristianos, los musulmanes y los judíos.

Una coexistencia pacífica entre las religiones. Ese fue el mensaje principal que dio el papa Francisco este sábado 6 de marzo en su segundo día de visita a Irak. Y es que el sumo pontífice del catolicismo se reunió durante 45 minutos con el ayatolá Ali Al-Sistani, una de las principales autoridades religiosas chiítas del país. Es la primera vez que dos líderes de ambas religiones se reúnen.

Al-Sistani dijo que las autoridades religiosas tienen un papel en la protección de los cristianos de Irak. “El liderazgo religioso y espiritual debe desempeñar un papel importante para poner fin a la tragedia (...) e instar a las partes, especialmente a las grandes potencias, a hacer prevalecer la sabiduría y el sentido y borrar el lenguaje de la guerra”, indicó su oficina en un comunicado tras la reunión.

El ayatolá agregó que los cristianos deben vivir en paz y disfrutar de los mismos derechos que los demás iraquíes. Francisco agradeció sus palabras y el hecho de que una de las figuras más poderosas del islam haya defendido a los perseguidos durante algunos de los momentos más violentos de la historia reciente de Irak.